La chica del tren

Una historia es como un tren en movimiento: no importa dónde lo abordes, tarde o temprano llegarás a tu destino. Y las montañas hablaron, Khaled Hosseini

Próxima parada: Miranda de Ebro.

En la pantalla una película en la que sale Luis Tosar, José Coronado, Raúl Arévalo y unos cuántos uruguayos.

“Ahora se impone un poco de cordura por vuestra parte” – dice Coronado.

¿A qué llamamos cordura? – pregunta el uruguayo.

Cien años de perdón se llama.

150 kilómetros hora. Si miro por la ventana, además de cielo encapotado, veo pueblos. Pueblos pequeñitos. Con iglesia, cuatro casas y alguno hasta con calles sin asfaltar. Y se abre un claro al fondo, entre las montañas.

A mi derecha van dos montañeros. No han cruzado una palabra. Ni se han quitado la cazadora tan siquiera. Uno escucha la película con auriculares. Y el otro duerme plácidamente con la cabeza caída hacia delante.

Frente a mí, van madre e hija. Hablan mucho, y ríen. Solo tienen una hora de trayecto.

tren_madre-hija

En el asiento de atrás hay alguien que ha hablado con un número indeterminado de personas por el móvil y sólo hablando de alguna herencia ha empezado a dar golpes en mi asiento. Eso tras cagarse en la puta que los parió porque el tren lleva 25 minutos de retraso. Creo que ese tema la vuelve un poco irascible.

Por el pasillo camina un chico, también hablando por teléfono. Da vueltas todo el rato. El mismo recorrido. Camina muy deprisa. Parece preocupado.

También hay una mujer que ya se ha cambiado de sitio tres veces. No le debe de gustar mucho el número de asiento que tiene su billete. Qué inconformista! Lee una revista en inglés: The Newsweek. El titular habla de ISIS.

El montañero dormido se ha despertado para comer un bocadillo. Y por la ventana ya se ve el País Vasco. Siempre me trae buenos recuerdos.

Que relajante es el silencio de los viajes largos. Incluso han dicho en un mensaje por megafonía del tren que bajemos el tono de nuestro teléfono para molestar lo menos posible. Qué atentos!

tren_ejecutivos

Hemos pasado por Pamplona y ha habido cambio de acompañantes. Sobreviven los montañeros, que ahora aprecian el paisaje y comparten asiento con ejecutivos catalanes. Lo sé porque hablan en catalán. Alguna labor comercial con alguna marca que se vende en supermercados. No presto mucha atención. Estoy inmersa en mis pensamientos.

La de historias que hay dentro de un vagón…

Próxima parada: Barcelona Sants. Final de trayecto.

tren-paisaje

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