Senegal III – Hahatay

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Tras un estupendo desayuno a base de pan y café en la azotea de la pensión, visitamos el barrio de los pescadores de St. Louis, Guet Ndar, la zona más curiosa y, personalmente, la que más me ha gustado.

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Caminar por sus calles es ver otra forma de vida. Aquí, los colores y los olores se vuelven más fuertes. Los hombres trabajan en las pirogues, mientras las mujeres se reúnen en torno a grandes ollas para hacer la comida. Los niños son los grandes protagonistas, vestidos en su mayoría con camisetas del Barça y alguno del Real, juegan y se divierten. Hacen vida en la calle mientras no están en la escuela y poder disfrutar de su sonrisa es una de las mejores cosas de la visita a este país. Esta zona es el área con mayor densidad de natalidad de África, la gente hasta duerme por turnos en las casas.

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Tras tomar una cerveza y unos cacahuetes en el Flamingo, cogemos mochilas y taxi para Gandiol, una pequeña comunidad rural cerca de St. Louis. Está formada por varios barrios y nuestro destino es uno de ellos, Pilote.

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Un ejército de niños nos recibe para saludarnos. El cariño que desprenden sin apenas conocerte no se puede explicar. Te cogen de la mano, te acarician, te dan besos, abrazos… y tú no puedes hacer más que corresponder a todo ese afecto.

Nos quedamos en casa de Khadi Diagne, o más conocida como la casa 3052. Este hogar es el germen de la asociación “HAHATAY, son risas de Gandiol”. Esta organización sin ánimo de lucro, cuyo trabajo se basa en la cooperación entre Senegal y España para conseguir el desarrollo sostenible de Gandiol, nació a partir de la publicación del libro “3052, persiguiendo un sueño”. Un libro que narra la experiencia de Mamadou Dia, un senegalés de Gandiol que cruzó el océano desde Dakar hasta Canarias con el único objetivo de conseguir su sueño. 3052 son los kilómetros que separan Dakar de Murcia, ciudad en la que pasó su primera estancia en España.

Habitaciones para hombres y habitaciones para mujeres, nada de compartir. Mi compañera de cuarto se llama Diaw, tiene 18 años y habla francés, wolof, inglés y español. Dice que le gustaría ir a España o a Francia y que quiere ser azafata de vuelo.

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Gandiol es arena, niños, serenidad, tranquilidad, hospitalidad, sonrisas… y para conocerlo mejor nada como dar un paseo por sus calles rodeados de todos los chiquillos de la zona. Visitamos el colegio y descubrí que la flor del cactus se come. No recuerdo muy bien el sabor pero sí la boca rosa que te queda cuando te la comes. Su nombre es garga.

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Para cenar nos traen una bandeja gigante con arroz, pescado y yassa. Todos comemos del mismo plato y, por ser invitados, lo hacemos con tenedor. Eso sí, como marca la tradición, sentados en el suelo. Delicioso!

Tras la cena nos esperaba una gran fiesta a la que está invitado todo el pueblo.

Comienza la música y todos bailan. Las mujeres lo hacen con pasos africanos imposibles de imitar debido a la rapidez de los movimientos y los niños a saltos pegados a los altavoces. Pequeños, jóvenes y adultos disfrutamos de la música del DJ cuya única canción occidental de la lista de reproducción fue “Piensa en mí” de Los Caños.

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2 respuestas a “Senegal III – Hahatay

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